lunes, 30 de noviembre de 2009

Buscando el tuétano del arte

Con mucho cariño, para Gaby y Lorena


Diálogos. La sociedad humana se ha creado con base en ello. Platón lo reveló y nos mostró que el conocimiento humano, sea del tipo que sea, será capaz de rebasar siempre sus límites a partir de las frases que van y vienen, de las preguntas que yo sólo no soy capaz de resolver.

En ese espíritu platónico, me propongo a responder una pregunta hallada en un blog hermano (http://cronopianivolesca.blogspot.com/2009/11/que-hace-que-el-arte-sea-arte.html):

¿Qué hace al arte ser arte?



La pregunta ha sido contestada en el citado sitio desde Chagall, Cortázar, Nietzsche, Borges y Flaubert. Después de tan fuertes nombres, cualquiera pensaría en abstenerse a responder la pregunta, pues el talento de estos artistas basta para saber que lo dicen desde un profundo e intenso lugar de sí mismos, ese que los obligó a volverse artistas.

Contestaré desde un lugar muy borgiano, aunque ya haya sido citado: EL ESPEJO, el arte es un espejo del alma. A través de las obras que no proceden de la razón, sino de la imaginación, se dan una serie de autoreconocimientos en los dos actores que se reflejan en una obra, el autor y el espectador.

Complemento el espejo borgiano con el concepto de "obra viva" de Kandinsky. El arte es un espejo vivo que cumple con la función de hacer reflejar aquello que tanto el autor como el espectador requieren que sea mostrado con respecto a su alma, además, en el preciso instante en que ello se requiere. Reflejo anapsíquico (no puede ser anamórfico, pues no trabaja con el cuerpo, sino con el alma), la expresión artística permite explorar en el juego de pliegues y des-pliegues, de esos que le gustan a Deleuze y Barthes. El alma muestra así los recovecos que de otra manera se mantendrían velados e indescifrables para el mundo y para nosotros mismos.

Espejo vivo, fabricante de mundos alternos, el arte nos es esencial para el autoconocimiento, tanto a nivel individual como colectivo. Por eso, Velázquez nos mira atentamente al crear el cuadro; no porque nos pinte a nosotros suplantando a los reyes en el espejo, sino porque mira en los reyes y en nosotros aquéllo que no ha podido mirar antes en sí mismo. El artista se mira al espejo cuando la obra nace.

1 comentario:

Gabriela Solis dijo...

Si, el artista se mira al espejo cuando crea, pero lo interesante es que muchas veces esa mirada es incierta y es más la formulación de una pregunta que la búsqueda de una respuesta. La velada intención de conocernos a través de la creación yace en cada obra :)