jueves, 14 de octubre de 2010

Redes sociales: ¿una moda más del imperio de lo efímero?

Reconozco que este blog ha sufrido un severo abandono en los últimos años (sí, los meses ya se volvieron años, qué horror). En función de ello me permito retomarlo para realizar un ejercicio de reflexión en torno a la pertinencia del mismo. ¿Sigue siendo mi blog importante? De serlo, ¿por qué lo tengo tan abandonado? Hagamos pues un breve ejercicio de colocar al blogero en el diván y analizar qué es lo que está sucediendo con ello.

La salida fácil sería el tiempo. Sí, últimamente he andado muy ocupado como para tomarme unos minutos eventuales e ingresar al sitio para colocar nuevas cosas. Pero si hago un ejercicio más profundo de conciencia, encontraré que no ha sido así. La realidad es que el tiempo que paso en Internet se va entre consultas de datos, revisión de correo electrónico y.... FACEBOOK!!!!

Sí, la respuesta es que mi blog ha sido arrumbado al más recóndito rincón del ciberespacio por el tiempo invertido en esta llamada "red social". Acto seguido cabe la pregunta del porqué una cosa en lugar de la otra. Parece que la respuesta es obvia: los blogs ya no están "de moda" y ahora lo "inn" y lo "padre" está en Facebook. Pero no, la verdad es que ya Facebook tampoco es la neta de la Inter-neta; pues ahora lo chido es ser "twitero" y colocar pequeños telegramas a la vista de todos tus contactos. En mi caso, confieso que he entrado con mucha lentitud a Twitter, pues aún siguen sucediendo muchas cosas en Fb como para destinarle más tiempo al ocio cibernético en otra red.

Ahora bien, me parece importante no caer en el lugar común, en el pensamiento automático, de etiquetar a los sitios sociales de Internet con la etiqueta de "modas". Más relevante será hacer algo de x-égesis sobre esta idea. En particular, retomaré dos autores para ello.

En primer lugar, quiero recuperar algunas de las ideas de Gilles Lipovetsky en "El imperio de lo efímero", donde se realiza un interesante análisis sobre las modas en la pos modernidad, de las cuales cabe destacar que no son meros entes estéticos y banales como regularmente se piensa, sino que representan una buena forma de generar "superdiferenciación social". Esto es, no me visto así solo para verme bien, sino para verme de una forma muy particular, muy "mía". En segundo lugar, he revisado la literatura de Manuel Castells sobre la revolución cibernética de nuestros tiempos que nos lleva a esta "sociedad en red". Este autor enfatiza en la tensión social que emana de las tecnologías de información de nuestra era entre la interconexión homogeneizadora de la globalización y el polo opuesto de la individualización a través de temas específicos y excluyentes como pueden ser el terrorismo o el nacionalismo.

Si tratamos de conjuntar ambas ideas, encontramos que la lectura de las redes sociales como moda sería muy superficial. Si bien es cierto que ya son muy pocos los que recuerdan hi5 y que ahora cada vez son más los que pasan más tiempo en Twitter y desde ahí alimentan su Facebook, la realidad es que las redes son más que un pasatiempo efímero; son vehículos cibernéticos que nos permiten reafirmar nuestra individualidad y mostrarla y confrontarla con nuestros pares.

Nodos de la red totalizadora, sitios como los blogs, Fb y Tw permiten también solidificar quién es uno mismo. Además, estas mismas redes adquieren sentidos distintos en esta misma proyección. El carácter ensayístico y extenso del blog nada tiene que ver con la idea pronta, inmediata y telegráfica proyectada a través de Twitter, o bien la expresión completamente gráfica del Flickr. Tal vez mañana alguien diseñe una red más interesante o completa que cualquiera de las "de moda", pero las redes y sus capacidades llegaron para quedarse.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Las bandas de la década

A este enredoso y complicado 2009 le quedan escasos 15 días de vida, y con el año también morirá la primera década del tercer milenio. En un abrir y cerrar de ojos se han ido diez años después de aquellos meses en que todos los corporativos veían venir aquel Finis Terra cibernético donde el doble cero borraría toda la información de sus computadoras. Luego sucedieron eventos que marcaron la historia: la alternancia política en México, la caída de las Torres Gemelas, el euro como nueva moneda trasnacional, el auge de las izquierdas en América Latina, el efecto Obama, por citar algunas.

El recuento de datos históricos es obligado, pero no sólo en téminos político-económicos. Como espacio artístico-melomaniaco que ha sido este blog, nos damos a la tarea de hacer un Top 10 de las bandas de rock que, a juicio muy personal, tendrán que pasar a la historia como iconos culturales de esta década. Me disculpo por anticipado por las omisiones que a ojos de algunos lectores seguramente tendrá este espacio; sólo recuerdo que estos recuentos siempre incurren en desatinos, sea quien sea el autor de los mismos. Vayamos al tema, pues.

10. The Hives

Si bien esta banda de origen sueco tuvo sus orígenes (como muchas de la lista) en las postrimerías del siglo pasado, fue con Veni Vidi Vicious, disco lanzado en el año 2000, cuando el mundo los conoció. Temas como "Hate To Say I Told You So" y "Main Offender" tienen un lugar muy especial en el gran boom del llamado rock indie de los primeros años de este siglo. Los suecos merecen un lugar en estas listas, sin duda.


9. The Killers

Dos de los discos más representativos en el rock de la década son producto de los Killers: Hot Fuss y Sam's Town. Si bien el éxito comercial es inmediato, es innegable la importancia dentro de esta generación de bandas indie del primer lustro de nuestro decenio de análisis.




8.  Franz Ferdinand

Todo está muy bien pensado en esta multipremiada banda escocesa; comenzando por el nombre, tomado directamente del archiduque austríaco cuyo asesinato desató la Primera Guerra Mundial. "Take Me Out" es, sin lugar a dudas, un tema himno de esta década. Importante agregar que es una banda que cuida mucho toda su estética, incluyendo arte de los discos y videoclips.


7. Interpol

Otra banda emblemática del indie de principio de década, los neoyorkinos se caracterizan por mantener un estilo muy conciso en sus composiciones. Sobre un par de riffs versan sus canciones, pero esos fraseos melódicos, aún siendo "pocos", son muy peculiares. Aun cuando sea una novedad para nuestros oídos, uno sabe cuando está escuchando Interpol. Turn On the Bright Lights y Antics son dos discos a considerar.


6. The White Stripes

De este dúo procedente de Detroit, se pueden decir muchas cosas en su favor. Que si "Seven Nation Army" es un himno, o la gran estética que construyen en toda su imagen y concepto (ambas cosas se han dicho ya de otras bandas). La gran importancia de esta banda se simplifica a una sola premisa: Jack White es un icono de la década PUNTO


5. Arctic Monkeys

Desde Sheffield nos llega una banda que revolucionó el mercado al lograr salir del anonimato con un sitema de promoción basada totalmente en Internet: descargas gratuitas y foros de participación de los fans por primera vez como sustento de una popularidad, aún siendo una banda de sonido muy crudo y líricas muy políticas. "I Bet You Look Good on The Dance Floor" es una rolototota.



4. The Libertines

Los sesenta tuvieron a Jim Morrison; los setenta a Sid Vicious; los noventa a Kurt Cobain. Omitimos los ochenta, pues a título personal, no  considero que haya un gran héroe hedonista, basado en los excesos, de dicha década. Ese lugar le corresponde en la de los dos mil a Pete Doherty. Su adicción a las drogas duras fue la razón de que sólo pudieran dar un álbum, el Up The Bracket. ¿One hit wonder? La historia personal de Doherty basta para negarlo rotundamente.


3. Yeah Yeah Yeahs


Si a Doherty le toca el papel dionisiaco, a Karen O hay que darle su lugar como la roquera de la década. Recalco: la roquera. Sus extravagantes vestuarios son diseños de Christian Joy, a quien conoció en la escuela de artes. No solo es la imagen del grupo; es sin objeto a discusión, la imagen de la mujer roquera del nuevo milenio. Fever to Tell y Show Your Bones son dos discos fuera de serie.




2. The Strokes

Para muchos, los Strokes hicieron el álbum de la década: Is This It, con temas como "Soma", "Last Nite" y "Hard to Explain". Compartimos la opinión, pues es un disco muy consistente, como ya casi no se dan en estos tiempos. Su segunda entrega, Room On Fire también trasciende nada más porque ahí viene "Reptilia", un tremendo rolononón de estos neoyorkinos.



1. Muse


Se obliga la pregunta: ¿por qué estos ingleses en el número uno? Tienen todo lo que se le puede pedir a una banda de rock. Son excelentes compositores; tienen fuertes influencias del rock progresivo. Muy buenos letristas; así como entregan odas al amor, tras de ello se encuentran temas políticos. Discos importantes; dos, Absolution y Black Holes and Revelations, son de Top Five de la década. Rolotototas; también las hay: "Starlight", "Absolution", "Plug In Baby". Impacto social; son activistas de la lucha contra el cáncer infantil. Intelectuales; también, recibieron un Doctorado Honoris Causa en Artes por la Universidad de Plymouth. Imagen; ¡¡claro!! Sus conciertos son realmente espectaculares; basta mirar el concierto de Wembley disponible en DVD en la edición especial del disco en vivo llamado Haarp (consulte la barra de video del presente blog). Comercializables, seguro; han dado ventas millonarias con cinco discos. ¿Qué más les puede uno pedir?

lunes, 30 de noviembre de 2009

Más sobre el arte y sus recovecos

Para Gaby, David y, en especial, a Leonardo... e Ivonne


He dicho del arte, espejo anapsíquico de pliegues y des-pliegues, de su potencial creador y de lo que lo hace ser lo que es. Más allá de su esencia y su capacidad visualizadora, ahora quiero explorar otra parte esencial del mismo, que de alguna forma estuvo presente en mis cibercharlas de esta noche y que, como corolario a las mismas, es ampliamente justo aludirlo en este espacio.

El arte nació de la tragedia. Esta pequeña oración, de claro origen nietzschiano, nos ocupará unas líneas. Porque así como a Ulises se le mostró la vida nuevamente cuando vio Ítaca tras su largo regreso, así como Dante miró el Paraíso con mayor fulgor después de cruzar los inframundos, es así como el arte que emana de la tragedia se nos postra irremediablemente a los que, cual Ave Fénix, nos hemos encontrado con unas cuantas cenizas de nosotros mismos y hemos tenido que hallar el arte dentro de las mismas.



¡¡Benditos aquéllos que se redimen en un verso!!

¡¡Bienaventurados los que saben que la metáfora no sana, pero permite vivir!!

¡¡Dichosos los que suturan el alma con aliteraciones, pues mundos nuevos siempre les serán desvelados!!!

¡¡Redimánse, amigos míos!! Encuentren en sus propias artes los pliegues de la melancolía, donde yacen los placeres y goces ocultos para aquéllos que no han tenido la fortuna de volverse a inventar.

Anagnórisis y catarsis... Vivan los dos momentos del arte... después de ello, nada vuelve a ser igual.

Buscando el tuétano del arte

Con mucho cariño, para Gaby y Lorena


Diálogos. La sociedad humana se ha creado con base en ello. Platón lo reveló y nos mostró que el conocimiento humano, sea del tipo que sea, será capaz de rebasar siempre sus límites a partir de las frases que van y vienen, de las preguntas que yo sólo no soy capaz de resolver.

En ese espíritu platónico, me propongo a responder una pregunta hallada en un blog hermano (http://cronopianivolesca.blogspot.com/2009/11/que-hace-que-el-arte-sea-arte.html):

¿Qué hace al arte ser arte?



La pregunta ha sido contestada en el citado sitio desde Chagall, Cortázar, Nietzsche, Borges y Flaubert. Después de tan fuertes nombres, cualquiera pensaría en abstenerse a responder la pregunta, pues el talento de estos artistas basta para saber que lo dicen desde un profundo e intenso lugar de sí mismos, ese que los obligó a volverse artistas.

Contestaré desde un lugar muy borgiano, aunque ya haya sido citado: EL ESPEJO, el arte es un espejo del alma. A través de las obras que no proceden de la razón, sino de la imaginación, se dan una serie de autoreconocimientos en los dos actores que se reflejan en una obra, el autor y el espectador.

Complemento el espejo borgiano con el concepto de "obra viva" de Kandinsky. El arte es un espejo vivo que cumple con la función de hacer reflejar aquello que tanto el autor como el espectador requieren que sea mostrado con respecto a su alma, además, en el preciso instante en que ello se requiere. Reflejo anapsíquico (no puede ser anamórfico, pues no trabaja con el cuerpo, sino con el alma), la expresión artística permite explorar en el juego de pliegues y des-pliegues, de esos que le gustan a Deleuze y Barthes. El alma muestra así los recovecos que de otra manera se mantendrían velados e indescifrables para el mundo y para nosotros mismos.

Espejo vivo, fabricante de mundos alternos, el arte nos es esencial para el autoconocimiento, tanto a nivel individual como colectivo. Por eso, Velázquez nos mira atentamente al crear el cuadro; no porque nos pinte a nosotros suplantando a los reyes en el espejo, sino porque mira en los reyes y en nosotros aquéllo que no ha podido mirar antes en sí mismo. El artista se mira al espejo cuando la obra nace.

sábado, 14 de noviembre de 2009

AC/DC, el gran icono del rock

Después de mucho tiempo de ausencia, regreso al blog. Antes de iniciar este nuevo texto, me permito disculparme con mis casi nulos lectores por esta ausencia. También me anticipo y me programo a tener más lectores, a ser más fiel con este medio y con los alcances que el mismo tiene. Estos dos años se han ajustado muchas cosas que dotarán de mayor fuerza a este medio. Así que no se diga más y vayamos al fenómeno roquero de esta semana en esta ciudad.



Sin duda, esta banda australiana se inscribe entre los grandes hitos del rock. Desde hace 36 años, los hermanos Angus y Malcolm Young han configurado sólidamente con AC/DC el rock como espectáculo. Lo que pudimos ver los roqueros de la Ciudad de México el pasado jueves 12 de noviembre en el Foro Sol fue un concierto minuciosamente planeado y ejecutado.

Si bien para algunos podrá parecer ridículo que un hombre de 55 años se vista como colegial y luego se desnude en escena mostrándonos sus choncitos (que, por cierto, ese fui mi souvenir-fetiche de este concierto) con el logotipo de su grupo, toda la parafernalia del acto musical de AC/DC se inscribe dentro de esos clichés que hacen del rock toda una forma de estar-en-el-mundo.

Pienso también en los que consideran al rock como una música fresca, auténtica, sin tapujos y sin concesiones, también les podrá parecer desvirtuado que Brian Johnson siga usando su boina y la pseudogreña que lo ha caracterizado. Un concierto tan cuidado ya no les parece ni fresco ni auténtico. No olvidemos que desde sus inicios, el rock es también dominio de un escenario, y los leifmotifs como los citados de Angus y Brian se inscriben sin lugar a dudas entre los más representativos del rock en esa parte escénica. Además, dichos ritos nacieron con esa intención de ser auténtico y original. Un cantante de música popular no se permite vestirse así y desnudarse por el puro desmadre de hacerlo, pues sin duda la estética corporal no es una virtud de Angus Young.

AC/DC no es sólo el show y la escena. Recordemos el gran talento que tiene Angus como guitarrista, mismo que lo coloca entre los más importantes según muchas de las listas especializadas. Lo vimos y lo escuchamos; sus licks a una mano son envidiables para cualquiera que pretenda crear sonidos con una tripona de seis cuerdas.

Una reflexión más sobre estos legendarios roqueros: sus letras. Están muy lejos de ser poesía, no se acercan ni tantito al mito de las letras profundas creado por Jim Morrison; mas es claro en sus textos una constante temática a lo largo de los años. AC/DC no habla de otra cosa que no sea sexo y rocanrol. Y aún en las poesías de Morrison, aún cuando Lennon le quiso "tomar la mano", el rock siempre ha estado lleno de sexo. Y sobre la autoalabanza, me parece que las mejores odas al rock hechas por el rock son de AC/DC: "for those about to rock, we salute you!!!"

Rucos, estereotipados y predecibles por una parte; influyentes, grandilocuentes y dionisíacos por otra; México y AC/DC rehicieron la gran comunión roquera en esta semana. El tráfico valió la pena, sin duda.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Requiem

...Y tras conmemorar la muerte del rey, una muerte más nos secunda. Exequias al tenor italiano...

martes, 4 de septiembre de 2007

A 30 años de la muerte del rey

“El rock ha muerto”. Esta frase ha sido lugar común para cada generación que, al ver en decadencia a sus ídolos musicales, prefiere sentenciar la muerte del rock en su totalidad antes que reconocer que sus tiempos de juventud cedieron su espacio a nuevos movimientos musicales. Los defensores del rock por el rock mismo dirán que éste no muere, sino que solo pasa la estafeta a una nueva generación con otra visión musical. Aseguran que no puede morir un movimiento social, sino que mueren las personas, los seres vivos. En este mismo sentido, nos corresponde recordar que, en este agosto, se cumplen 30 años de la desaparición de Elvis Aaron Presley, declarado formalmente por muchos como “el Rey del Rocanrol”.

Elvis dejó de existir un 16 de agosto de 1977, año en el que los sucesos del mundo de la música poco tuvieron que ver con lo que en sí representa “El Rey”. Este año es el inicio de la era del punk, al surgir discos de los Sex Pistols, The Clash y los Talking Heads; el rock progresivo aún vive tiempos dorados, pues Fleetwood Mac es capaz de ganar el Grammy con su álbum “Rumours”. El pop de los ochenta comienza a trazar su camino; curiosamente, el mismo día que muere Elvis, nace INXS, todavía con el nombre de The Farriss Brothers (tres años después ya serían los que todos conocemos).

En medio del punk y el progresivo, los géneros dominantes del rock en esa década, Elvis estaba fuera de lugar. Era su etapa de decadencia. En esa época, mucho se le criticaba su mal estado físico y su falta de vigor en el escenario. Si bien los años setenta todavía le dieron éxitos millonarios como “Suspicious Minds”, el Rey del Rocanrol se sumió en una espiral de declive que terminó por llevarlo a la tumba a la edad de 42 años. Aún cuando muchas de sus fans lo esperaron durante el gran letargo que representó su servicio militar a lo largo de la década de los sesenta, era evidente que los buenos tiempos ya habían terminado. Sin duda, este fue el primer momento en el que una generación completa prefería declarar al rock muerto.

Treinta años después, las cosas se ven distintas. El punk ha renacido en una versión “feliz” (cuando hace 30 años no había nada más infeliz que el punk), el progresivo existe solo para quien lo busca o lo recuerda, el pop emergió en los ochenta para, con distintos matices, mantenerse vivo. Y al más puro estilo de José Alfredo, Elvis “sigue siendo El Rey”. Pocos recordarán ahora esos tiempos negros del Rey que hemos descrito, pues Elvis es rey por otras razones, como su provocativo estilo de baile, sus originales atavíos, la feliz concreción de llevar la música de los negros a un estilo de blancos, entre otros atributos más. Esas virtudes de su investidura real son pilar fundamental de la industria de la música del siglo XXI.

Ahora, es imposible pensar los videoclips de pop en MTV sin un baile cachondo (cómo olvidar la sudorosa danza de Britney en “I’m a Slave 4 U”); evitar la excentricidad en la vestimenta de infinidad de artistas pop o hip-hop; la colaboración interracial en la música popular norteamericana es algo ya natural. El último gran fenómeno con esta característica es Black Eyed Peas, formado por Fergie (raza blanca), apl.de.ap, will.i.am y Taboo (raza negra), grupo ganador de 3 premios Grammy en los últimos cuatro años. Quizá la relación de Britney Spears o Black Eyed Peas con Elvis no sea evidente a primera vista, pero todos los músicos pop se deben al único y verdadero Rey del Rocanrol.

Treinta años después, el rock no ha muerto, ni tampoco El Rey. Su herencia la percibimos en cada canción del Top-40 que nos guste, en cada ocasión que bailamos, en cada momento que pretendemos actuar como el galán que a todas conquista. Elvis es más que el Cadillac rosa, que el “rock de la cárcel” y un puñado de infames películas juveniles. Representa el inicio de una vida de juventud libre, desenfrenada, rebelde y con actitud propia. ¡Que viva el Rey!