jueves, 10 de mayo de 2007

La madre de todos los roqueros

Ahora que es 10 de mayo y todos nos acordamos de nuestra progenitora (y no de la de otros porque se nos cerraron en el tráfico), este espacio se ha puesto a indagar sobre los músicos de rock que han recordado a la suya, y en ocasiones hasta la de otros.

Han sido muchos los artistas, sobre todo pop, que han dedicado algunos versos para referirse a su mamá. George Michael en “Mother’s Pride” hablaba del orgullo de la mamá al enviar a su hijo a la guerra emulando las glorias y hazañas de su padre, ese gringuísimo cliché del belicismo fatuo y sin sentido. Madonna en “Mother and Father” recuerda los momentos felices con su madre hasta los cinco años, pues la canción narra su pérdida a esa corta edad para así comenzar una época difícil en la que su padre trató de guiarla y fracasó. Por su parte, Cindy Lauper en “Mother” juega con la palabra madre para evocar el origen de los Estados Unidos en su madre patria la Inglaterra, recordándoles que, aunque todo el mundo sigamos empeñados en decirles que no tienen, ¡sí tienen madre!

En una actitud completamente distinta (y punk, sobre todo), Blink 182 se propone celebrar el Día de las Madres (“Mother’s Day”) tocando, mamando y fornicando; no sé a quién (tal vez quieran evocar a Gael y Diego en cierto filme de Cuarón). Esta canción puede considerarse un tanto cuanto “desafortunada” para dedicarla el día de hoy. Pero si de canciones roqueras dedicadas a la madre hemos de hablar, hay dos que destacan de sobremanera.

En primer lugar, nos referiremos a The Doors y su edípica “The End”, donde retomando la trama central de la tragedia de Sófocles (donde Edipo mata al rey, su padre, y toma a la reina, su madre, como esposa), Jim Morrison se propone matar a su padre y fornicar a su madre. Esta canción fue un gran revuelo en su época donde pocos podían observar el sentido evocador al clásico griego y sí una gran falta a la moral cristiana de una sociedad más conservadora que la actual. Con esto no sería la primera ni será la última vez en la que alguien se refiera a Morrison como “adelantado a su época”.

La gran estrella de las canciones roqueras matriarcales se la lleva Pink Floyd, indiscutiblemente. Uno de los capítulos más significativos del conceptual álbum “The Wall” es la canción que Roger Waters dedica a una madre protectora que, si bien cuida que nadie le haga daño a su hijo y le resguarda del posible mal, también lo ata a su regazo y evita que éste viva su libertad y su plenitud; le transmite sus miedos, pero le permite cantar, liberando la ventana poética de la vida de su hijo. Sin duda esa fue la única salida que tuvo Roger Waters en su complicada infancia y que, como haya sido, reconoce que fue su madre quien le abrió esa puerta que hoy lo hace uno de los músicos rock más reconocidos en el orbe.

Con este brevísimo recuento, pues hemos dejado fuera de este texto a muchos otros artistas, nos podemos dar cuenta de que los roqueros tienen madre… y a mucha honra. Si Alex Lora gritaba sin decoro: “¡¡¡Mamá, préndele a la radio que va a salir el Tri!!!” y el rock no queda humillado, también este humilde blogero puede pedirle a mami que en este su día, aunque sea ella, lea este recóndito y arrumbado blog.

lunes, 30 de abril de 2007

¿Coachella Región 4?

En este extinto fin de semana aconteció en el sur de California una versión más del Festival de Música y Artes del Valle de Coachella, evento que se ha convertido en la panacea del rock alternativo y géneros que lo acompañan en este naciente siglo.
Heredero del malogrado Woodstock 99, que perdió completamente el espíritu de Peace & Love del original evento de 1969, en su corta historia, Coachella pretende asumirse como estandarte de una nueva generación que no ve al rock como bandera de nada en particular, ni un estilo de vida, mucho menos “contracultura”. Si bien esa misma indefinición puso en riesgo la continuidad del evento en sus primeros años, ahora se ha vuelto el escenario ideal para las reuniones de bandas, comenzando por Jane’s Addiction en 2001, los Pixies en 2004, Bauhaus en 2005 y ahora Rage Against the Machine en 2007, solo por mencionar algunos.

Casualmente, en la edición de 2007, Coachella prácticamente coincide en tiempo con la versión nacional de estos conciertos de varios días y varios escenarios. Con solo una semana de diferencia vendrá este año el Vive Latino, que en su entorno latinoamericano (como lo dice su nombre) ha sido el evento que ha permitido integrar el rock en español de todo el continente, incluyendo el sur de los Estados Unidos. Si bien este nuestro concierto no se caracteriza por las reuniones (hasta donde recuerdo, sólo Botellita de Jerez lo ha hecho), esto no le resta importancia y méritos al Vive Latino.

La coincidencia temporal en 2007 motiva a la comparación entre los eventos. El lugar común y malinchista nos llevaría a pensar que el Vive es una copia tropicalizada de Coachella. Sin embargo, creo que hay elementos suficientes para no verlo así. En primer lugar, Vive Latino nació un año antes que Coachella (1998 y 1999, respectivamente), lo que nos hace pioneros. También habría que considerar su originalidad: Mientras Coachella es heredero de Woodstock y de Lollapallooza, su lucha es por lograr una identidad propia como festival y como generación; Vive Latino no trata de emular a Avándaro, por ejemplo, ni tampoco tiene necesidad de identificar generaciones, pues en su escenario han pasado desde grupos legendarios como El Tri hasta lo más “nuevo” como Allison o Jessy Bulbo, con sus respectivos públicos. El propósito no es generacional sino lingüístico y cultural.

Así que, al muy humilde juicio de este amigable pochteca, Vive Latino tiene un espíritu propio y original y no representa la “región 4” de Coachella o cualquier otro festival de rock angloparlante que les pueda venir a la mente. Así pues, ¡que viva el Vive!

miércoles, 25 de abril de 2007

Derechos y piratería: polos opuestos de un mismo problema

El pasado lunes 23 de abril se conmemoró el Día Internacional del Libro y de los Derechos de Autor por decreto de la UNESCO. Es un día de interesantes coincidencias en el mundo de la literatura. Ese mismo día fallecieron los dos más grandes escritores (pocos se atreverán a objetarme) de todos los tiempos: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Qué mejor pretexto para conmemorar al libro y al copyright.Reflexionar sobre la propiedad intelectual en nuestros tiempos es algo indispensable. Darle valor de propiedad a las ideas fue uno de los ejes preponderantes de la modernidad y su relación con el arte, las letras y la ciencia. Sin embargo, esta época cibernética se consolida como la de mayor es dificultades para este derecho. La facilidad con la que los medios tecnológicos copian datos e información sin perder "calidad" nos lleva a una fragilidad del concepto, pues cada vez es más difícil controlar la duplicidad y peor aún, hacerle llegar sus "derechos" (generalmente representados en forma monetaria) a los creadores de la obra.

Para nadie es secreto la crisis actual del libro. Ni escritores ni editores ni casas editoriales pueden hablar hoy día de un "negocio" en la industria editorial. Y qué decir en otros ámbitos de la creatividad como la música o el cine, que si bien no están en la decadencia del libro, sí han tenido que hacer cambios en la lógica de sus propias industrias. En el primer caso, vemos cómo cada día las casas disqueras arriesgan menos en lanzamientos de artistas mientras la piratería se ha convertido en su principal rival. En cuanto al cine, vemos como los negocios de renta de películas prácticamente no existen, pues los bucaneros de Tepito no rentan, sino venden a un precio mucho menor. Agregue a esta ecuación la proliferación de software para descargas por Internet para cualquiera de los tres productos (libro, música, cine), una forma muy sutil de piratería que termina por poner en jaque a la difusión industrializada de las ideas.

Pero del otro lado de la ecuación económica, la del consumidor, el fenómeno se presenta de forma muy distinta. Cómo hacer para comprar un libro, un disco o un DVD de 200 pesos o más cuando se gana esa cantidad en varios días de trabajo. Si en la calle ofrecen estos productos a un ínfimo precio, pocos se resisten a tan preciada tentación. A este tipo de consumidor de cultura poco o nada le preocupa la participación económica que debiera tener el creador de la obra, pero sí su propio bolsillo. Sin embargo, es preferible que consuma cultura a que se quede fuera de este ámbito.

El gran reto de nuestros tiempos en términos de propiedad intelectual consiste en respetar este derecho y permitir que el autor vea los frutos de su creación y reciba más beneficios por ello, pero también que el consumidor pueda obtener el producto original a precios accesibles. Es una ecuación mucho muy compleja, pero de no mostrarse ambas caras de la moneda, esta crisis seguramente se agudizará y terminaremos por perder este importante reconocimiento a los fabricantes de ideas.

miércoles, 18 de abril de 2007

Virginia Tech, Jeremy y el rock

Tras la masacre ocurrida en el Virginia Tech este lunes donde han perdido la vida 33 personas, una serie de reflexiones se han desatado en los medios estadounidenses en torno a un problema cada vez más común en el vecino país del norte.
Mucho se comenta sobre la facilidad con la que se puede conseguir un arma, las endebles medidas de seguridad en los centros educativos, la necesidad de cambiar las leyes para permitir a los maestros (por lo menos) portar armas en escuelas y universidades, la fragilidad emocional de las mentes juveniles y otra serie de reflexiones pertinentes.

Sobre esta última, algunos grupos de derecha han vinculado históricamente estos desajustes mentales en jóvenes a su consumo de rock. Que si AC/DC es un nombre que invoca al anticristo, que si Judas Priest ha sido responsable del suicidio de un joven en Gran Bretaña, que si Marilyn Manson influyó en los asesinos del caso Columbine en Estados Unidos. Pero nadie reivindica lo que el rock ha hecho por denunciar estos problemas.

El mejor ejemplo es "Jeremy" de Pearl Jam. La letra denuncia uno de los primeros casos de violencia escolar en Estados Unidos. En 1991, en una escuela en las afueras de Dallas, Texas, un escolar se suicidó frente a sus compañeros de clase. El hecho ocupó un lugar importante en los noticieros y periódicos de Estados Unidos, y con la distancia que otorgan los años, puede decirse que fue el inicio del interés mediático en esta nueva forma de violencia, según lo relata Carlos Sierralta en su ensayo "Reflexiones en torno al discurso antiurbano de Pearl Jam" (www.bifurcaciones.cl/001/Sierralta.htm).

La denuncia del problema la hizo el rock de forma anticipada y ahora hay quien lo quiere hacer culpable. "Jeremy" se anticipó al problema, vio el inicio de un asunto que se convertiría, 16 años después, en un asunto que consterna a la comunidad internacional y que pone en entredicho el sistema de valores y libertades bajo el que se conduce la sociedad estadounidense. Bien lo decía Miguel Ríos: "el rock no tiene la culpa de lo que pasa aquí".

miércoles, 11 de abril de 2007

Caminos de Michoacán



Al regreso de vacaciones de Semana Santa, donde los chilangos nos encargamos de instaurar pequeños periféricos y viaductos en todas las carreteras del país y callejuelas de cuanto pueblo es visitable en este país, me re encuentro con la ciudad y la música y me vengo a enterar que se cumple el cincuentenario luctuoso del máximo ídolo de la música en México: el inmortal Pedro Infante.

Qué mejor manera de que este blog dedicado a la música conmemore a tan singular cantante que compartiendo mis vacaciones con mis lectores al son de una ranchera, como “Caminos de Michoacán”. No fuimos ni a Uruapan, ni a Tacámbaro, ni pa’Ciudad de Hidalgo; pero sí anduvimos por varios caminos de Michoacán y pueblos que fui dejando. En la imagen, la bellísima Santa Clara del Cobre, con sus licorerías típicas (sí nos trajimos un charanda) y músicos locales. Folclor puro.

Por muy urbano y moderno que viva uno, por muy roquero y jazzero que se quiera uno declarar, se antepone siempre lo mexicano y no nos podemos sustraer a los pueblitos, el folclor, las canciones rancheras y, por supuesto, Pedro Infante. Mexicano que niegue haber crecido con él, seguramente no es mexicano.

martes, 3 de abril de 2007

Korn y la sutil rudeza de recrear

Recuerdo con singular nostalgia aquellos días noventeros en los que uno sintonizaba su televisor en Music TeleVision y podía sintonizar ¡¡¡MÚSICA!!! Sí, alguna vez MTV daba razón a su nombre y transmitía videoclips, entrevistas a músicos y presentaciones en vivo. Entre ese contenido, uno que generaba grandes expectativas entre los asiduos televidentes (como su servidor) era el MTV Unplugged, concierto de roqueros en base a instrumentación acústica.

En la época dorada de este programa vimos pasar grandes luminarias del rock, como Eric Clapton, Sting, R.E.M, Kiss, Alice In Chains, Nirvana, Bob Dylan, sólo por citar algunos. Sin embargo, en los años del naciente milenio hemos visto una franca decadencia del show, con menos de 20 presentaciones en 7 años, siendo lo único digno de reportar a casa los de R.E.M. (por segunda ocasión), Staind y Queens of the Stone Age (porque de mencionar a Alicia Keys y a Ricky Martin, probablemente me excomulguen del Sagrado Corazón del Chopo).

El último show acústico del mencionado canal versa sobre uno de los grupos de rock noventero cuyo sonido altamente sintético y procesado se antojaba complicado para llevarlo "a los orígenes". La presentación de Korn en MTV Unplugged es por mucho la más afortunada de las más recientes ante el grandísimo reto que implica llevar el tosco, rudo y electriquísimo sonido de la banda insignia del "nü-metal" a una instrumentación sin cables. Además, las apariciones de Robert Smith en "Make Me Bad" y la ya hasta radiable "Freak On A Leash" con Amy Lee; además de la versión Korn de "Creep" de Radiohead, le dan un sabor muy especial al concierto.

Por si esto no bastara, la instrumentación seleccionada para el evento fue muy bien pensada por Jonathan Davis, Munky y Fieldy y lograron adaptar canciones casi impensables en acústico como "Blind", "Got the Life" o "Twisted Transistor", utilizando trombones, chelos y percusiones para suplir un simple pedal multiefectos para guitarra o bajo.

Sin duda, Unplugged siempre se ha visto en el mundo del rock como un reto para la creatividad de los músicos. En el caso de Korn, no solo se exalta su capacidad para recrear su música, sino que incluso, pareciera tratarse de la punta de lanza del resurgimiento del afamado programa de conciertos acústicos.