miércoles, 6 de junio de 2007

¿Pistolas o Rosas?


El día de ayer se presentó una vez más en la Ciudad de México el aclamado grupo de metal ochentero, Guns n'Roses, o más bien, lo que quedó de él. Me llama la atención que, a pesar del tiempo y las rupturas, este concierto fue muy bien recibido entre los fans mexicanos, casi como recibieron a Nery Castillo con la Selección Verde-Ratonera anoche también en el Azteca.

A mí mismo como fanático de este grupo angelino me genera muchos sentimientos encontrados el hecho de que Axl Rose haya venido a dar un recital usando el nombre de la mítica banda. Con los cuates de la chamba que comparten este gusto comentamos "Hoy toca Guns; bueno, Axl Rose". La realidad es que no sabíamos cómo llamar a este grupo. Por ello dedicaré las líneas de hoy a revisar dónde está el verdadero sustento de Guns; ¿es Axl, es Slash o incluso alguien más?

Pues empezaré por la hipótesis de uno de estos cuates de la chamba, quien me respondió a esta pregunta: "El genio creativo de Guns era Izzy (Stradlin)". Argumentó que la mayoría de las canciones y letras fueron compuestas por él. Llegué del trabajo a revisar mis discos y me llevo la sorpresa que el registro de autoría aparece como "Guns n'Roses". Ahora resulta que la red tiene más y mejores datos que las fuentes originales. Quién diría. En fin. El chiste es que Internet me arroja que Stradlin participa en 9 de los 12 temas de "Apetite for Destruction"; en 8 de 16 en "Use Your Illusion I" y en 4 de 14 en Illusion II. Pero también al revisar los datos, pues resulta que es muy común la presencia de Axl y Slash; incluso Duff "The Rose" McKagan participa también en un importante número de canciones. De ahí la autoría colectiva en los discos.

Tras esta búsqueda llego a la conclusión de que Guns n'Roses eran todos juntos, hasta el mal baterista Steven Adler aportaba mucha personalidad. Si dudamos en llamar a la banda de Axl como "Guns n'Roses", pues también habría que ubicar que el proyecto de Slash, McKagan y el segundo baterista Matt Sorum con el ex vocalista de Stone Temple Pilots Scott Weiland llamado "Velvet Revolver" resulta algo difícil de digerir para muchos fans de Guns.

Ni modo, hay que decirlo como es: Guns solo hubo uno. Lo demás, son puras imitaciones.

viernes, 1 de junio de 2007

El gran Sargento cuarentón


Pocos se atreven a disentir sobre la idea de que los Beatles son la mejor banda de rock que existe, existió y existirá en la faz de este mundo. Sin embargo, no todos podrán distinguir que el cuarteto de Liverpool fue uno antes de 1967 y uno completamente diferente tras este año. El lanzamiento de su octavo álbum "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" el primero de junio del citado año representa un hito no solo para los Beatles, sino para la historia de todo el rock en sí mismo.

Empecemos por analizar a los propios Beatles y el porqué del parteaguas para sí mismos. Antes del "Sargento Pimienta", su música se caracterizaba por piezas cortas, melodías basadas en los acordes en la guitarra y cantos a coro, fundamentalmente. La temática giraba en torno a los amores de adolescente como "She Loves You", "Love Me Do", "All My Loving", solo por citar algunas de entre los diez temas que a ojo veloz y avizor logro recordar en los primeros siete Long Plays del cuarteto donde la palabra "Love" aparece en el nombre. Ya no nos pongamos a ver las apariciones de esta melosa palabra en las letras de las canciones, porque entonces este texto no estaría listo hoy.

Después del citado disco de saturada portada, el giro es notorio. Se aprecian composiciones más elaboradas donde las guitarras pueden "llorar gentilmente" con solos más complejos, las voces dejan los coros y se vuelven hasta efectistas ("I Am the Walrus", por ejemplo). En la temática, el amor adolescente se convierte en un amor "hippie", donde no importa en sí ser correspondido por una dama, sino amar por el simple hecho de hacerlo ("All You Need Is Love") y la metáfora y hasta la alegoría se vuelven mucho más presentes en las letras. Son unos Beatles más creativos y más "artistas". Se dice que el responsable fue Bob Dylan al darles a probar ciertos "humos locos".

La influencia del Sargento sobre el rock en su conjunto es también notoria. Para muchos, este disco representa el inicio de la psicodelia, y con ello, del rock como un ente distinto del rocanrol. La creación de un "disco conceptual" demostró que esta no era una música de paso sino que sus posibilidades creativas y representativas son tan infinitas como la música misma. Asimismo, establece que el lugar de los Beatles es el de los padres de todo el rock. Su primera etapa resultará inspiradora para los grupos más pop, con una idea más "comercial"; la etapa que inaugura el "club de corazones solitarios" es el del rock más "vanguardista", el conceptual y creador de nuevos estilos dentro del rock.

A cuarenta años de su aparición (motivo para un relanzamiento del álbum), los roqueros debemos reconocer la importante contribución que los escarabajos hicieron a la música con la creación de un disco revolucionario desde su portada misma. A este sargento, sí que me le cuadro y lo saludo con honores.

lunes, 28 de mayo de 2007

30 Aniversario recordando a ... John Williams

El pasado 25 de mayo se conmemoró oficialmente el 30 aniversario de la serie fílmica que ha revolucionado el cine de Hollywood al narrar los andares de un par de androides por el espacio sideral. Con el paso de los años, Star Wars se convirtió en un fenómeno de cultura de masas, creando fanáticos compaginados con alguno de los muchos detalles narrativos y creativos de la historia galáctica, desde los simples juguetes hasta los que han iniciado toda una religión alrededor de "La Fuerza".
Uno de esos detalles de la épica cinematográfica de George Lucas que se ha convertido en todo un culto es la música escrita por John Towner Williams. El tema de entrada, la Marcha Imperial, el tema de La Fuerza, son algunos de los leif motif más representativos de esta serie. Lo importante de este homenaje a Williams es destacar toda su carrera más allá de Star Wars.

Pocos saben que Williams tiene 5 estatuillas del Óscar y más de 40 nominaciones de la Academia (solo superado por Walt Disney); que ha desarrollado himnos para cuatro Juegos Olímpicos (Los Ángeles 84, Seúl 88, Atlanta 96 y Salt Lake City 02); y que su jefe favorito en la cinematografía no es George Lucas sino Steven Spielberg. Al lado de éste participó en filmes muy relevantes en la historia de Hollywood como Jaws (conocida en México como "Tiburón"), cuyo tema de dos notas se ha vuelto representativo de los ataques de tiburón; o la famosísima serie de Indiana Jones, rematando con la multiaclamada E.T. El Extraterrestre. De hecho, Williams solo no ha participado en una cinta de Spielberg: "El Color Púrpura".

Sin duda, Williams es el músico más prolífico de la industria del cine norteamericano y su obra más famosa es razón suficiente para hacerle un pequeño homenaje al hombre responsable de la revaloración de la música de orquesta para el cine; del abandono del cliché "cine de ciencia ficción ergo música electrónica"; de la música con un alto valor épico. Indudablemente, John Williams, "The Force is strong in you".

lunes, 14 de mayo de 2007

¡¡¡Música, maestro!!!

En México, este 15 de mayo conmemoramos el Día del Maestro. Los niños faltan a clases, las escuelas organizan grandes convites con banquete, rifas, regalos y un grupo versátil de música para amenizar el festín. A la voz de “¡Música, maestro!”, el grupo comienza a ejecutar las bellas melodías que el pópulo gusta de bailar en cualquier tipo de festejos.

Pero, detengámonos un poco. Hemos dicho “¡Música, maestro!”. ¿No que era la celebración de los maestros? ¿El músico es o no es maestro? ¿Por qué llamamos maestro al músico, si no enseña nada (o sí)? Pues este espacio propone que reflexionemos sobre la íntima y extraña relación que guardan estas dos palabras: “¡Música, maestro!”

Estamos tan acostumbrados en pensar en la música como el arte que se expresa a través del sonido que ya ni siquiera se nos cruza por la mente la posibilidad de cuestionar esta idea. Sin embargo, originalmente, la música no era solo sonido, sino era todo el arte en sí mismo. La etimología griega alude a su carácter integral, pues representa la suma de todas las artes patrocinadas por el coro de las Musas bajo la protección de Apolo. El sufijo griego “ike” simplemente nos dice “referente a”; como la física es “referente a los cuerpos” o la ética “referente a la personalidad”, la música es lo “referente a las Musas”, diosas inspiradoras de poesía, artes y ciencia. Los griegos “cantaban” su poesía (arte tradicionalmente vinculada a la necesidad de una “musa inspiradora”) con ayuda de la lira, y es de ahí que ahora vinculamos la idea de música con el arte de expresar algo bello con sonidos.

En cuanto a “maestro”, también asumimos un sentido que no fue el original. Magistere quiere decir “el que se para más alto” y es el opuesto de ministere. Así, el “maestro” es el que tiene más méritos para pararse en lo alto de entre sus pares. Eran sus conocimientos o habilidades los que le permitían al “maestro” pararse por encima de los demás. Esa misma capacidad a la que estamos haciendo alusión le da la facultad moral de enseñar a los demás, a los aprendices del oficio, de ahí su moderno emparejamiento con la idea de profesor, “el que profesa”, el que dice algo importante.

Hasta aquí logramos entender el sentido original de los términos, pero ahí no hay relación para formar el “¡música, maestro!”. El poeta de la lira no necesariamente enseña a los demás, ni tiene algo qué decir, sino solo sentimientos que expresar a través de la más abstracta de las artes.

Es altamente posible que la unión de ambos términos se diese hasta el Renacimiento, cuando las artes fueron señal de habilidad y conocimiento, adjudicándosele el término “maestro” al artista capaz de desarrollar obras insólitas (léase los Miguel Ángel y Rafael (no confundir con las Tortugas Ninja, por favor)). Los músicos, como artistas innovadores, también ganaron el mote de “maestro”, y fue en ese momento que se puede establecer un vínculo con su original sentido etimológico, pues esos grandes músicos y artistas se pararon “por encima” de los demás ante las grandes cortes nobiliarias de la pomposa Europa renacentista.

Ahí aparecen los Bach, Beethoven, Brahms, Mozart y otros músicos que fueron llamados “maestros” y que ahora hemos aplicado a los Sinatra, Lennon, Hendrix en el contexto anglófono y globalizador; o bien, los Pedro Vargas, Manzanero, Pérez Prado o José Alfredo en el contexto tropical mexicanizado. En el plano estrictamente musical, Manzanero no tendría comparación con Bach; pero en su contexto, ha hecho obras insólitas que le dan la posibilidad de erigirse por encima de sus pares, músicos mexicanos.

En estricto sentido, al grupo versátil del Día del Maestro no se le debería aplicar nuestra frase, pero en el mínimo sentido original, subimos al grupo a una tarima para que todos los vean al bailar. Se paran en lo alto y eso los hace “maestros”, como el profesor que sube al estrado a acallar batallas a cerbatana de pluma Bic todos los días del calendario escolar. Honor a ambos, pues no es nada sencillo subir y domesticar las masas. ¡Felicidades, maestros!

jueves, 10 de mayo de 2007

La madre de todos los roqueros

Ahora que es 10 de mayo y todos nos acordamos de nuestra progenitora (y no de la de otros porque se nos cerraron en el tráfico), este espacio se ha puesto a indagar sobre los músicos de rock que han recordado a la suya, y en ocasiones hasta la de otros.

Han sido muchos los artistas, sobre todo pop, que han dedicado algunos versos para referirse a su mamá. George Michael en “Mother’s Pride” hablaba del orgullo de la mamá al enviar a su hijo a la guerra emulando las glorias y hazañas de su padre, ese gringuísimo cliché del belicismo fatuo y sin sentido. Madonna en “Mother and Father” recuerda los momentos felices con su madre hasta los cinco años, pues la canción narra su pérdida a esa corta edad para así comenzar una época difícil en la que su padre trató de guiarla y fracasó. Por su parte, Cindy Lauper en “Mother” juega con la palabra madre para evocar el origen de los Estados Unidos en su madre patria la Inglaterra, recordándoles que, aunque todo el mundo sigamos empeñados en decirles que no tienen, ¡sí tienen madre!

En una actitud completamente distinta (y punk, sobre todo), Blink 182 se propone celebrar el Día de las Madres (“Mother’s Day”) tocando, mamando y fornicando; no sé a quién (tal vez quieran evocar a Gael y Diego en cierto filme de Cuarón). Esta canción puede considerarse un tanto cuanto “desafortunada” para dedicarla el día de hoy. Pero si de canciones roqueras dedicadas a la madre hemos de hablar, hay dos que destacan de sobremanera.

En primer lugar, nos referiremos a The Doors y su edípica “The End”, donde retomando la trama central de la tragedia de Sófocles (donde Edipo mata al rey, su padre, y toma a la reina, su madre, como esposa), Jim Morrison se propone matar a su padre y fornicar a su madre. Esta canción fue un gran revuelo en su época donde pocos podían observar el sentido evocador al clásico griego y sí una gran falta a la moral cristiana de una sociedad más conservadora que la actual. Con esto no sería la primera ni será la última vez en la que alguien se refiera a Morrison como “adelantado a su época”.

La gran estrella de las canciones roqueras matriarcales se la lleva Pink Floyd, indiscutiblemente. Uno de los capítulos más significativos del conceptual álbum “The Wall” es la canción que Roger Waters dedica a una madre protectora que, si bien cuida que nadie le haga daño a su hijo y le resguarda del posible mal, también lo ata a su regazo y evita que éste viva su libertad y su plenitud; le transmite sus miedos, pero le permite cantar, liberando la ventana poética de la vida de su hijo. Sin duda esa fue la única salida que tuvo Roger Waters en su complicada infancia y que, como haya sido, reconoce que fue su madre quien le abrió esa puerta que hoy lo hace uno de los músicos rock más reconocidos en el orbe.

Con este brevísimo recuento, pues hemos dejado fuera de este texto a muchos otros artistas, nos podemos dar cuenta de que los roqueros tienen madre… y a mucha honra. Si Alex Lora gritaba sin decoro: “¡¡¡Mamá, préndele a la radio que va a salir el Tri!!!” y el rock no queda humillado, también este humilde blogero puede pedirle a mami que en este su día, aunque sea ella, lea este recóndito y arrumbado blog.

lunes, 30 de abril de 2007

¿Coachella Región 4?

En este extinto fin de semana aconteció en el sur de California una versión más del Festival de Música y Artes del Valle de Coachella, evento que se ha convertido en la panacea del rock alternativo y géneros que lo acompañan en este naciente siglo.
Heredero del malogrado Woodstock 99, que perdió completamente el espíritu de Peace & Love del original evento de 1969, en su corta historia, Coachella pretende asumirse como estandarte de una nueva generación que no ve al rock como bandera de nada en particular, ni un estilo de vida, mucho menos “contracultura”. Si bien esa misma indefinición puso en riesgo la continuidad del evento en sus primeros años, ahora se ha vuelto el escenario ideal para las reuniones de bandas, comenzando por Jane’s Addiction en 2001, los Pixies en 2004, Bauhaus en 2005 y ahora Rage Against the Machine en 2007, solo por mencionar algunos.

Casualmente, en la edición de 2007, Coachella prácticamente coincide en tiempo con la versión nacional de estos conciertos de varios días y varios escenarios. Con solo una semana de diferencia vendrá este año el Vive Latino, que en su entorno latinoamericano (como lo dice su nombre) ha sido el evento que ha permitido integrar el rock en español de todo el continente, incluyendo el sur de los Estados Unidos. Si bien este nuestro concierto no se caracteriza por las reuniones (hasta donde recuerdo, sólo Botellita de Jerez lo ha hecho), esto no le resta importancia y méritos al Vive Latino.

La coincidencia temporal en 2007 motiva a la comparación entre los eventos. El lugar común y malinchista nos llevaría a pensar que el Vive es una copia tropicalizada de Coachella. Sin embargo, creo que hay elementos suficientes para no verlo así. En primer lugar, Vive Latino nació un año antes que Coachella (1998 y 1999, respectivamente), lo que nos hace pioneros. También habría que considerar su originalidad: Mientras Coachella es heredero de Woodstock y de Lollapallooza, su lucha es por lograr una identidad propia como festival y como generación; Vive Latino no trata de emular a Avándaro, por ejemplo, ni tampoco tiene necesidad de identificar generaciones, pues en su escenario han pasado desde grupos legendarios como El Tri hasta lo más “nuevo” como Allison o Jessy Bulbo, con sus respectivos públicos. El propósito no es generacional sino lingüístico y cultural.

Así que, al muy humilde juicio de este amigable pochteca, Vive Latino tiene un espíritu propio y original y no representa la “región 4” de Coachella o cualquier otro festival de rock angloparlante que les pueda venir a la mente. Así pues, ¡que viva el Vive!

miércoles, 25 de abril de 2007

Derechos y piratería: polos opuestos de un mismo problema

El pasado lunes 23 de abril se conmemoró el Día Internacional del Libro y de los Derechos de Autor por decreto de la UNESCO. Es un día de interesantes coincidencias en el mundo de la literatura. Ese mismo día fallecieron los dos más grandes escritores (pocos se atreverán a objetarme) de todos los tiempos: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Qué mejor pretexto para conmemorar al libro y al copyright.Reflexionar sobre la propiedad intelectual en nuestros tiempos es algo indispensable. Darle valor de propiedad a las ideas fue uno de los ejes preponderantes de la modernidad y su relación con el arte, las letras y la ciencia. Sin embargo, esta época cibernética se consolida como la de mayor es dificultades para este derecho. La facilidad con la que los medios tecnológicos copian datos e información sin perder "calidad" nos lleva a una fragilidad del concepto, pues cada vez es más difícil controlar la duplicidad y peor aún, hacerle llegar sus "derechos" (generalmente representados en forma monetaria) a los creadores de la obra.

Para nadie es secreto la crisis actual del libro. Ni escritores ni editores ni casas editoriales pueden hablar hoy día de un "negocio" en la industria editorial. Y qué decir en otros ámbitos de la creatividad como la música o el cine, que si bien no están en la decadencia del libro, sí han tenido que hacer cambios en la lógica de sus propias industrias. En el primer caso, vemos cómo cada día las casas disqueras arriesgan menos en lanzamientos de artistas mientras la piratería se ha convertido en su principal rival. En cuanto al cine, vemos como los negocios de renta de películas prácticamente no existen, pues los bucaneros de Tepito no rentan, sino venden a un precio mucho menor. Agregue a esta ecuación la proliferación de software para descargas por Internet para cualquiera de los tres productos (libro, música, cine), una forma muy sutil de piratería que termina por poner en jaque a la difusión industrializada de las ideas.

Pero del otro lado de la ecuación económica, la del consumidor, el fenómeno se presenta de forma muy distinta. Cómo hacer para comprar un libro, un disco o un DVD de 200 pesos o más cuando se gana esa cantidad en varios días de trabajo. Si en la calle ofrecen estos productos a un ínfimo precio, pocos se resisten a tan preciada tentación. A este tipo de consumidor de cultura poco o nada le preocupa la participación económica que debiera tener el creador de la obra, pero sí su propio bolsillo. Sin embargo, es preferible que consuma cultura a que se quede fuera de este ámbito.

El gran reto de nuestros tiempos en términos de propiedad intelectual consiste en respetar este derecho y permitir que el autor vea los frutos de su creación y reciba más beneficios por ello, pero también que el consumidor pueda obtener el producto original a precios accesibles. Es una ecuación mucho muy compleja, pero de no mostrarse ambas caras de la moneda, esta crisis seguramente se agudizará y terminaremos por perder este importante reconocimiento a los fabricantes de ideas.